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sábado, 2 de septiembre de 2017

Los días que nos separan



Título: Los días que nos separan
Autora: Laia Soler
Editorial: Plataforma
Nº de páginas: 416
Año de publicación: 2013
Valoración: 1/5

SINOPSIS: Abril está obsesionada con sus sueños. Desde que se cruzó con ese desconocido en la biblioteca, él se le aparece cada vez que se queda dormida. En los sueños, el chico es Víctor, un burgués de la Barcelona de 1914, y ella…. Ella ni siquiera es ella misma, sino Marina, una obrera que vive en el mismo edificio que Víctor. Mientras la historia de los dos jóvenes del pasado avanza noche tras noche, Abril lucha por mantenerse al margen de las emociones de Marina e intenta descubrir qué significan esos sueños.

OPINIÓN PERSONAL:
De las lecturas de transición que he escogido este año, por desgracia esta es de las que menos me han gustado. Probablemente se deba a que la historia me ha resultado en sí sencilla y el final me ha quedado corto, a pesar de cerrar el círculo argumental. Por otro lado, los personajes no me han parecido complejos y eso le resta profundidad a la historia.

No obstante, lo más positivo de este libro es la idea sobre la que se construye todo el argumento: tenemos una doble historia, por un lado está la de Abril y por otra la de Marina, dentro de los sueños de la primera. La escritora consigue que ambas estén conectadas, pero al igual que le ocurre a la protagonista, los/as lectores/as queremos saber más sobre lo que le ocurre a Marina y dejamos de prestar atención a la parte que se correspondería con la vida real.

De los personajes masculinos, Víctor resulta interesante debido a su situación personal con respecto a las intenciones que sus padres tienen hacia él de cara al futuro, no solo de la familia, sino de las finanzas de esta. Leo es un personaje en la sombra que da destellos de una personalidad arrolladora pero que se queda en un segundo plano. Y los personajes secundarios que acompañan a la protagonista, Héctor y Mario, dan visibilidad de pasada a las relaciones LGTB y proporcionan toques de humor a menudo escasos, pues en mi opinión podrían haber explotado  muchísimo más su presencia.

Con todo, he de decir que aunque a mí no me haya gustado, sí me ha tenido entretenida y he querido saber qué ocurría hasta el final. La manera en que la escritora hiló las dos historias me pareció muy muy interesante y por eso lo terminé.
Pero que a mí no me haya deslumbrado no significa que sea mal libro, ni mucho menos. Creo que encaja en la literatura juvenil y que puede gustarle a quienes les apasione el romanticismo en su vertiente del amor imposible a causa del clasismo de la sociedad.

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